Adicta a la masturbación desde los dos años

capela love

Escrito por: Talina

La inocencia es la ausencia de culpabilidad. Yo recuerdo sentirme culpable desde muy temprano en mi vida. No sabía por qué lo escondía, pero a la vez practicaba como lo haría público. Me explico…

Cuando yo tenía dos años, vivía con mi hermano, mi mamá, mi madrina y su hijo en la misma casa. Ellas eran pareja, pero claro está, como niña inocente al fin qué sabía yo de parejas o "whatever". Yo solo sabía que tengo un “papá”, de quién me hablan, pero que francamente no recuerdo. 

A mi madrina le encantaban las aventuras y aunque no teníamos muchos recursos económicos, éramos felices. No éramos muy allegados a los abuelos, tíos y eso. Los veíamos, solo no con mucha frecuencia. El papá de mi hermano (no tenemos el mismo papá) venía bastante a menudo a buscarlo e ir a las reuniones de la escuela, etc. Su papá, a diferencia del mio, guiaba una hora de su casa a la de nosotros para verlo. Mi papá, vivía cerca de mí, en el mismo pueblo del suroeste donde me crié y no tenía tiempo de visitarme. 

Aun siendo muy pequeña, recuerdo muchas cosas. Recuerdo cuando me preguntaban por qué mi papá no me venía a ver o cómo era mi papá. También recuerdo que me hacía la dormida en la escuelita para que la maestra me dejara una paleta al lado del “sleeping bag” y despertarme para comérmela justo cuando se volteaba. Era lindo ese tiempo.

La hermana de mi madrina tiene tres hijas, para el momento en el que yo tenía dos, ellas tenían 13, 10 y 3. Cuando las visitamos, mientras jugaba con la menor,  una de las mayores - no recuerdo cual - se iba a una esquina de la cama y me decía “ven siéntate aquí conmigo quiero jugar contigo” “sé que te va a gustar este juego, ven siéntate aquí”. Me lo decía mientras  me metía las manos en el pamper, tocando mi “totito” como ella le llamaba.

Todavía me hace sentir incomoda que se refieran al toto de esa forma. 

Esta no fue la única vez que pasó esto. Ella también le pedía permiso a mi mamá para bañarme. No sé bajo qué contexto tú puedes considerar normal que una niña de 10 o de 13 años quiera bañar a tu hija de dos años así de la nada, pero el punto es que mami la dejaba hacerlo y pues… ella jugaba conmigo en la ducha también.

Yo no sabía lo que ella me estaba haciendo, yo solo sentía unas cosquillas intensas en mis partes íntimas y en el estómago que no entendía. Eran como ganas de orinar, pero no quería orinar. Quería aguantar y seguir sintiéndolo . Luego de experimentar esa sensación de placer por primera vez, quise buscar la forma de repetirla. 

Como no sabía qué me habían hecho exactamente para sentir eso, yo misma descubrí que si me frotaba dentro o fuera del pantalón, me haría sentir esas ganas de orinar nuevamente.  Le fui cogiendo el gustito tanto que hacía todo el tiempo que no me estuvieran mirando. Literalmente si la cama era suficientemente alta que yo acostada en el piso sobre mi muñeca no me viera (o yo no los viera a ellos), podía frotarme hasta quedarme dormida sobre ellas.

Muchas veces mi madre me cogió haciendo eso y me regañaba. Me decía que no hiciera eso. Yo no entendía, no sentía que fuese malo. Incluso un día, ya con cuatro años, llegué de la escuela y fingía estar dándole un tour de mi casa a mis amiguitos de la escuela. En mi viaje, le enseñaba mi casita,  juegos, área de patos, gansos, los perros y hasta mi cuarto. Por alguna razón, en ese tour imaginario que yo les daba, al llegar a mi cuarto, sentí la necesidad de decirle al grupo que yo me tocaba mis partes para dormir. Me veía tirada en mi cama, actuando desde la inocencia y diciéndoles “yo me toco así cuando quiero dormir”. Hasta la fecha no entiendo por qué me dio con considerar decirle eso a mis amiguitos. Gracias a Dios que nunca me visitaron. 

En fin, a partir de haber descubierto lo que sentía cuando me frotaba mi vulva, comencé a hacerlo todas las noches antes de dormir. Llegó el momento en el que no podía quedarme dormida si no lo hacía. Muchas veces me sentía mal, pero lo tenía que hacer para alcanzar el sueño. Así fue que me volví adicta a la masturbación y según yo, perdí mi inocencia, desde los dos añitos.

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