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Ocho mitos del porno que podrían causar problemas a las relaciones sexuales reales.

capela love

Ver porno es algo que a muchxs nos gusta o por lo menos nos entretiene, aunque neguemos verlo.  Esas escenas que buscamos ver según nuestro mood, reflejan un deseo reprimido de esa fantasía que quisiéramos tener en la vida real. 

Sin embargo, acá abajo en la Tierra, las relaciones sexuales entre pareja son muy diferentes por más open o aventurerxs que creamos ser. 

Si crees y esperas experimentar todo lo que ves en las pantallas, déjame decirte que es muy probable que tu vida sexual se convierta en un badtrip.

No estoy diciendo que la pornografía es buena o mala, porque vaya que la gozamos solxs o en pareja. Lo que sucede es que hay muchos mitos que estos videos promueven, ya que siguen siendo ficción. Además, hay quienes esperan llevar todo lo que ven a través del porno a su vida cotidiana, pero el resultado suele ser un fiasco.

Así que, vamos a romper esos mitos en este momento para conocer un poco más sobre el sexo entre nosotrxs lxs mortales:

 

  1. Siempre alcanzarán un orgasmo.

¿Cuántas veces has adivinado el final de una película sin siquiera terminarla? ¡Lo mismo pasa con las películas porno! Tienen un guión como como cualquier otra producción, y el final nunca suele ser una sorpresa. Los protagonistas siempre llegan al orgasmo, pase lo que pase. Pero eso, desde luego, no es algo que todos experimenten en el sexo real.

Hay muchas personas que tienen sexo completamente placentero sin alcanzar un orgasmo, y el cuerpo no está preparado para tener uno todo el tiempo. Además, las películas porno suelen olvidar que hay quienes buscan encuentros sexuales para acercarse más a su pareja y no sólo por lujuria o excitación.

 

  1. ¡Vamos por sexo ocasional cada vez que se nos antoje!

En un vídeo porno, las personas suelen tener sexo con cualquiera y en cualquier momento. Ni en nuestros mejores tiempos ha sido así, por más buenxs que estemos. Las historias suelen enfocarse en compañeros de trabajo con ganas de desbaratarse en la oficina o incluso en aquel mecánico que no puede resistirse a los encantos de su clienta en el taller. ¿Sabes a cuántas personas les ha pasado que viven algo similar y tienen el mejor sexo de su vida? Son muy pocas. Poquísimas.

Podemos salir de fiesta un día y terminar revolcándonos en la cama de un extrañx, pero no todo será perfecto y hay que tener ciertos cuidados. Lo mismo sucede con las orgías y los tríos, ¿crees que es fácil encontrar un grupo de personas dispuestas a tener sexo repentino? No es tan probable como parece.

 

  1. Excitación a la orden del día, incluso sin foreplay.

Por regla general, debes calentar bien la comida si te la vas a comer ¿cierto? Lo mismo pasa con el sexo. Antes de meter, necesitamos entrar en el juego y que eso allá abajo esté bien mojadito o paradito. Y con esto no sólo me refiero a las travesuras previas sino también a la seducción y los gestos que te hacen querer comerte al otrx.

En el caso de las mujeres, es importante saber que se puede estar lubricadx pero no sentir excitación o estar en el punto máximo del deseo sin mojarse ni un poco. Esto significa que esa excitación disponible que muestra el porno en cualquier momento no es 100% cierta. Todxs tenemos nuestros días.

 

  1. Penetración sin límites.

Hay quienes han disfrutado horas de sexo e incluso repiten mientras otros matan las ganas en un solo polvo de 20 minutos. Incluso muchxs nos vemos en ambos escenarios durante toda la vida. Y esa es la verdadera cara del sexo.

Las películas porno tienen diferentes escenas y cortes que se unen en un solo vídeo, lo que da la sensación de que los actores tienen sexo por un montón de tiempo y ya. Pero no es así en un día común. Ese mete y saca por horas, puede agotar e incluso tornarse molesta. 

Apuesto a que muchas que lo han intentado y al otro día amanecen con la pájara en fuego y poniéndose hielo. ¡Sé lo tuyo! 

 

  1. La violencia es una alternativa excitante.

Después de ver 50 Shades of Grey, muchxs quisieron tomar por el cabello a su pareja, lanzarlx a la cama y encerrarlx en el cuarto rojo del placer. Sí, sé que suena un poco excitante que te azoten, pero no lo es para todo el mundo. El porno también ha creado la idea de que todxs aman la violencia durante el sexo.

Una cosa es el sexo salvaje y otra es caerse a latigazos en medio de la acción. Hay que aprender a separar la fantasía de la realidad. Puede que los azotes y las ataduras en el sexo de las películas porno te parezcan sabrosas, pero llevarlo a cabo puede ser totalmente distinto.

 

  1. Mientras más grande, más rico.

El porno tiene la ventaja de la diversidad. Puedes encontrar actores de cualquier edad, raza u orientación sexual. No obstante, hay algo muy repetitivo en muchas de sus entregas: el tamaño de los penes. No ves penes pequeños o micropenes. Quieren vender que cuanto más grande son, más placer parecen dar pero, ¿es esto cierto? 

Nuevamente, la respuesta es no. La vagina sólo tiene sensibilidad en su primer tercio. Por lo tanto, es irrelevante la profundidad de la penetración. Muchas mujeres sienten molestia o dolor cuando el pene es más grande.

 

  1. ¡Grita, por favor!

Además de los penes grandes, este es el segundo mito más grande de las películas porno. Sé que las has visto y has deseado estar con una mujer y que grite como gata en celo tal como sucede en esos vídeos. Esta es una visión un poco errada del orgasmo.

Hay orgasmos que son un torrente de sensaciones y te hacen temblar, pero hay otros que son mucho más suaves. Además, no todas las personas se expresan de la misma manera cuando están a punto de venirse. Si quieres saber si tu pareja lo está disfrutando, olvídate de los jadeos o gritos y pregunta.

 

  1. Sexo anal sin preparación.

La curiosidad en torno al sexo anal creció mucho más gracias al porno. Sin embargo, cuando se intenta en real life, no es tan sencillo. Y aquí hay que ser claros: el ano no es como la vagina, no se dilata ni lubrica. Por lo tanto, tenemos que prepararnos para esto. 

Irse a la penetración sin control y preparación puede terminar en fisuras y heridas. Es por ello que la estimulación con dedos, el uso de lubricantes y los juguetes para dilatar se vuelven esenciales. Lo que las actrices porno hacen antes de tener sexo anal no se muestra en las cámaras.

El uso del condón durante la penetración anal es siempre buena idea. De esta forma puedes evitar infecciones por el contacto directo con las heces fecales. Y eso de meter por el ano y luego a la vagina sin protección es un no-no. Evítate una infección vaginal de 7 pares. 

 

  1. El condón

La última pero la más importante: ¿Cuándo has visto condones en una porno? Probablemente nunca. Estos actores y actrices están siendo constantemente sometidos a pruebas de sangre para detectar o prevenir infecciones de transmisión sexual. Con todo y eso, dentro de la industria de porno se han dado varios brotes de VIH y otras ITS. 

¿Sabes con quién te estás acostando? ¿Le pides una prueba de sangre a todxs antes de ir al mambo? A que no. Entonces, ¡ponte el puto condón! Evita contagiarte, contagiar a otrxs o traer al mundo una criatura no deseada. 

Entonces, ¿tengo que dejar de ver porno?

¡Para nada! Como mencioné al inicio, a muchxs nos encanta. Pero debemos entender que no todo lo que nos enseña realmente sucede de esa forma y que el sexo que tendrás con tu pareja nunca será igual, pero sin duda puede ser mejor. 

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