Mi historia con un jevo de plástico

capela love

autora: colaboradora invitada


“Soltera pero no de piedra” – después de este disclaimer estoy ready para contarles. Llevo casi 10 años soltera, con una relación de larga distancia de por medio. Tras múltiples intentos fallidos de cuadrar booty calls razonables (de esos a los que únicamente les pides que cuando les tiras “el texto” te digan si pueden o no), decidí entregarme de lleno a los vibradores. Tengo de los que soplan, los que succionan, los que dan lengüetazos y los que vibran en todos los ritmos y velocidades. Pero a pesar de esto me sentí que faltaba algo más. Creo que el problema era ese feeling de que la  cosa que te da placer es solo una extensión de tu mano, y no puedes tener contacto simultaneo en otras partes del cuerpo.

Pues comencé a hacer mi research y recordé que hace mucho en vi un programa en HBO (antes de que fuera Max), una serie que se llamaba “Real Sex” donde hicieron un episodio de los “Real Dolls” – un sex toy que es la muñeca clásica muñeca inflable pero en esteroides; son casi seres vivientes que puedes ordenar custom de mil maneras y tener en tu casa sentados en una silla con ropa y to’. Son jevas y jevos “real size” para jugar cuando quieras.

Así que me metí a las millas al site, y claro que si, están disponibles, pero comenzando con un price tag de $6,000; con ese dinero me doy un mega viaje o guardo para cuando por fin me toque la cita con la Dra. Montalván.

Así que seguí buscando opciones dentro de mi humilde presupuesto, y justo cuando estaba por quitarme lo encontré: un torso de hombre, con sus pecs marcados, abs definidos y un pene de fácil unas 8 pulgadas que hasta testículos trae (duros como piedra, pero bueh). Rápidamente metí un tarjetazo y en solo 10 días recibí a lo que hoy llamo amorosamente “mi mini jevo”.

Es gracioso porque el mini jevo resulto ser un chin más pequeño de lo que imaginé (a penas dos pies). Está hecho en un material llamado TPR que es una resina de silicón que le da una textura agradable al tocar. Como les mencione el pene es de casi 8 pulgadas y es un dildo de verdad, relleno con un material que puedes doblar y ajustar como te da la gana, sin que pierda su *ehem* firmeza (sufran muchachos). 

Hablando claro, la primera vez que lo fui a usar fue raro al principio. Pero me puse en el lugar correcto mentalmente y decidí no traer ningún otro juguete sexual sino utilizar estimulación “manual” para ver cuan cerca del acto real se sentía. Demás está decir, y sin entrar en muchos detalles, que una vez perdí mis inhibiciones fue increíble. Me trepé encima del mini jevo como si fuera una vaquera tejana y tuve dos orgasmos súper intensos. 

Sabrán que esos primeros días estuve quemando fiebre, lo cual me llevó rápido a tener dos importantes aprendizajes:

 

  1. Al mini jevo le gusta complacerme y puedo hacer con él las mismas posiciones que hago con un humano, lo cual lo hace extremadamente satisfactorio. Es más, el otro día terminamos y me tire encima de él y me quedé pega como por 15 minutos, sin sudar y sin quejas de que le tiene calambre en el brazo. El amor incondicional es bello.
  1. El mantenimiento y almacenaje es un “bad trip” – imagínense esto, acabas de tener el/los orgasmos de la vida y tienes que ir cargando con este torso de 18 libras a la ducha para limpiarlo y dejarlo ready para la próxima... es una misión. Además de que es grande y tienes que dejarlo en un lugar ayude a mantenerlo en buen estado (ni muy caliente, ni muy húmedo). 

Mi mini jevo vive en una caja de carton clándestina que muevo por toda la casa de acuerdo a quién está o me quién visita. A veces debajo de mi cama, a veces en el cuartito de storage y a veces tapado con colchas en alguna esquina tratando de que pase desapercibido. 

Les cuento esto porque creo que hay que normalizar este tipo de cosa, y que si en el peor de los casos te descubren no hay que tener vergüenza. Mientras esto pasa, voy de camino al cerrajero a sacarle una copia de las llaves a mi mejor amigo, con las instrucciones de que si muero inesperadamente arranque pa’ casa y se lleve al mini jevo antes de que mis viejos lo encuentren.

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